Capitulo 2: Nenita

Chapter 2: Nenita (English Version)

América Emilia Varela llegó a casa de su madre en Alturas de Belén con tres hijos y el corazón destrozado.

Aquella joven, a la cual todos llamaban “Nena” o “Nenita”, que hace años atrás había sido como una segunda madre para sus hermanos y una aliada para su madre, ahora necesitaba mas que nunca el apoyo de su gran familia.

Hacía unas semanas atrás, el 27 de Agosto de 1961, Nena se había despedido de su esposo, Luis Rogelio. El iba camino a una reunión del pueblo. Ella se encontraba en casa con sus tres hijos: Clara, Margarita y Jacobo, cuando tocaron a la puerta.

“Señora,” le dijeron. “Su esposo ha muerto de un derrame cerebral.”

Nena solo pudo decir “¿Cómo?”

“Luis Rogelio esta muerto. Fue a pararse para hablar y de repente calló al suelo. Lo        sentimos mucho.”

Al quedar viuda con tan solo 32 años, Nena sintió cada partícula de su alma desvanecerse. La sonrisa que tanto adornaba su cara previamente, se convirtió en una línea traumatizada tras la muerte de su primer y único amor. Al enterrar a su esposo también enterró su mas íntima felicidad.

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Además del golpe que causó la muerte repentina de Luis Rogelio, Nena vivía atormentada porque sabía que el no había muerto por casualidad. Durante los años de la segunda revolución cubana, los dos habían participado como agentes de la clandestinidad donde ayudaban a la lucha insurreccional a rescatar a personas que estaban siendo perseguidas por la dictadura de Fulgencio Batista.

Como agentes, Nena y Luis Rogelio frecuentemente escondían soldados en su casa, transportaban cartas y correspondencias, y ayudaban a muchos mas a llegar a la Habana para luchar contra la dictadura. Después del triunfo de la revolución en 1959, Luis Rogelio empezó a notar cambios en el pueblo con los cuales el no estaba de acuerdo. El día de su muerte, se suponía que el presentaría estos cambios frente a los otros oficiales. Los rumores dictaban que fue envenenado al entrar a esa reunión.

En la Habana, Nena fue recibida con los brazos abiertos por su madre, María. Su familia, en especial su hermana y cuñado, Fela (Rafaela Nicolasa) y Néstor, cuidaron de ella y los tres niños hasta que pudieron lograr su independencia mucho tiempo después. La perdida de su esposo seria una de las muchas tinieblas por las cuales Nena tendría que pasar en su vida.

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Antes de la muerte de Luis Rogelio, Nena era muy feliz. Siempre fue indispensable para su familia. Su relación con su madre en particular, era especial. Desde muy pequeña, se convirtió en la que ayudaba a María a dar a luz a cada uno de sus hermanos. Ella los recibía y era la primera persona que los cargaba. Con mucho amor y delicadeza los llevaba hacia el pecho de María para que los amamantara .

Poco a poco, todos los hermanos fueron creciendo, cada uno realizaba tareas dentro y fuera de la casa que no correspondían con su edad. Sin embargo, todos eran muy felices y cercanos, adoraban la grandeza de su familia a pesar de lo poco que tenían.

Como era común en esa época, en las tardes, el pueblo se reunía en el parque de la plaza donde tocaban música y se podía pasear. Mari, una de las hermanas pequeñas, acompañaba a Nena al parque y notaba la intensidad con la cual Nena y Luis Rogelio se miraban al encontrarse. Cada rose entre ellos dos cargaba el aire de electricidad, pero casi siempre eran fugaces.

Durante la fiesta del abuelo de Luis Rogelio, la familia entera notó que entre ellos estaba creciendo un gran amor—uno que contagió a todos por el cariño que sentían hacia él, ya que era una persona muy amable y especial. Esos lazos confabulaban con los escapes entre Nena y Luis Rogelio, ya que todos encontraban la manera de que los mayores no se enteraran de sus encuentros a media noche.

Pero como todas las cosas en esta tierra, no pudieron esconderse por mucho tiempo. En una de sus escapadas, Nena y Luis Rogelio consumaron su amor y de ese encuentro se sembró la semilla de un bello fruto.

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La noticia estremeció al padre de Nena, aquel Gallego no aceptaría que su hija tuviera a su primer nieto fuera de un matrimonio. A pesar del gran amor que sentía por Luis Rogelio, agarro su escopeta y se apareció en su casa.

“Bueno, hombre” dijo el Gallego. “O te casas con ella, o te casas conmigo, escoge.”

Luis, que desbordaba amor por Nena, no lo pensó dos veces: “Fácil. Me caso con ella.”

Pronto después de casarse nació Clara, y todos fueron a vivir juntos a Escandón. Luis Rogelio construyó una casa en la cual nacieron Magaly y Jacobo, y donde la familia vivió felizmente. Sus vidas estaban colmadas de amor. Todo el tiempo se lo dedicaban al cuidado y bienestar de su familia. En su casa la harmonía era palpable, ya que todo había sido construido desde el corazón.

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Todos esos recuerdos quedarían tallados en el corazón de Nena por el resto de sus días. Ella había perdió la luz de sus ojos y empezó a dedicar todo su tiempo a dos simples tareas: cuidar por siempre de su familia e ir religiosamente al cementerio a visitar a sus muertos.

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La muerte de Luis Rogelio creó en ella un vacío interminable, quitándole la posibilidad de disfrutar la vida de la misma manera.

Después de muchos años, cuando parecía que había sobrepasado la perdida mas grande de su vida, murió su primer nieto, Alejandro con solo 19 años. El alma de Nena se desgarro otra vez.

Y una vez mas, cuando murió su hijo Jacobo a la misma edad que su padre.

Y pienso yo, querido lector, que imaginar de donde sacó la fuerza para seguir adelante en esos momentos, no se acerca ni remotamente a la realidad.

Irónicamente, por causa de un defecto genético, Nena tenia el corazón mas grande de lo normal. Era amable por naturaleza, aunque tenía un carácter muy fuerte. Preparaba las comidas de sus nietos y sus hijas, ayudaba en las fiestas y después se iba, les hacia los mandados a sus hermanas cuando lo necesitaban, y sin falta cada mes iba a pie al cementerio—a veces acompañada de Ñica.

En su vida cuido y mimo mucho a sus nietos. Siempre fue amante de los varones, aunque igual fue de amorosa con las niñas. A la hora de comer, se sentaban todos alrededor de la mesa, la libra de pan era su mejor arma ante tantos muchachos. Dayami miraba por la ventana mientras que Damarys y Ibis susurraban entre ellas y se reían. Entre todos, los mas grandes y los chicos, bromeaban y hacían cosas de niños, y al no parar ella les caía atrás con el pan para que se portaran bien.

Así cuidaba de ellos mientras sus hijos trabajaban. Para ella eso era parte de cumplir con una tarea mas como madre y abuela, para ellos fueron momentos inolvidables compuestos de juegos bajo la lluvia, risas y carcajadas. Quería con locura a uno de sus nietos mas pequeños, Armandito, quien cuido y defendió de todo y con todos. De pequeño, dormía a su lado, y después cuando era mas grande lo esperaba hasta que llegara a casa para que comiera la cena que le había preparado ella.

En su vida conocío hasta a sus bisnietos. Ya en aquel entonces su corazón había sufrido tanto que no le daba mas que abrirse a tan tierno amor. Con nosotros fue tan delicada y dulce como la miel.

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El 30 de Septiembre de 2009, murió por ultima vez en casa. Estuvo acompañada por Margarita y se fue tranquila. Su alma se reunió con todos aquellos que ya se la habían llevado.

 

 

 

 

 

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